Wikipedia

Resultados de la búsqueda

Mostrando entradas con la etiqueta SINDICAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SINDICAL. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de diciembre de 2017

EL WHATSAPP Y LA PROTECCIÓN DE DATOS

EL WHATSAPP Y LA PROTECCIÓN DE DATOS:

Los que seguís con cierta frecuencia este blog (y sois muchos), sabéis de nuestra inclinación a favor de las nuevas tecnologías y de todos las herramientas que están cambiando nuestro modo de actuar, interactuar y de relacionarnos; como curiosidad señalar que nos proponemos para el próximo año acudir al youtube y a los videos directos en el Facebook, pero sólo si nuestros estilistas y asesores de imagen apoyan semejante iniciativa, (en esta sección sindical les hay guapos y otros  simplemente resultones como decía mi abuela para no ofender). 

Dejemos de divagar y centrándonos en el tema del título señalar que una gran herramienta de los últimos años está siendo el "whatsapp"; y en nuestra sana intención de agilizar la información y dar mayor participación al concepto de grupo creamos "grupos de whatsapp" y aquí pueden empezar los problemas para nuestra organización y para nosotros mismos, ya que puede entrar en colisión con la "protección de datos". 
Avance de la conclusión final: no se pueden crear grupos de whatsapp e incluir en ellos a nadie sin su previo consentimiento 

Traemos dos supuestos informados por la Agencia Española de Protección de Datos.

Imaginad que estamos a inicios de diciembre. Toca organizar la cena de la empresa y el sitio ya ha sido elegido. El dueño del restaurante decide crear un grupo de WhatsApp para tener a todos los asistentes localizados. 

Uno de ellos, ejerciendo su derecho, decide salir del grupo ya que el dueño los ha metido a todos sin haberles preguntado antes (y no hay nada que cabree más que el que te metan en un grupo de WhatsApp sin tu consentimiento). ¿Qué pasaría a continuación? ¿Que uno de sus compañeros le diría la hora y el sitio? ¿O que el responsable del restaurante lo metería de nuevo en el grupo de WhatsApp y además lo amenazaría sutilmente mediante un mensaje privado, señalándole que si se volvía a ir del grupo, le cancelaría su reserva?


Caso 2.- Ayuntamiento, grupo político 


Los ingredientes de esta historia, se resúmen en los siguientes elementos. 

la creación de  un grupo de whatsapp con 255 números, obtenidos de ciudadanos que se habían relacionado con el ayuntamiento. 
En ningún momento, los incluídos en el grupo prestan su consentimiento de ninguna forma, ni conocían que se fuese a crear.
Deducimos por quien lo crea que se mezcla el contenido político en dicho grupo. 
El Ayuntamiento en su defensa alega que la intención era facilitar información, y que quien crea el grupo confundió entre crear un grupo o crear una lista de difusión

Descargate los informes aquí:
CASO 1 - CENA
Caso 2 - Ayuntamiento 

miércoles, 13 de diciembre de 2017

UGT ANTE EL ACOSO



Es la primera vez que el Comité Confederal del sindicato (su máximo órgano entre congresos) refrenda un documento de este tipo. "Queríamos sacarlo de la Coordinadora de Mujeres y que fuera el Comité aprobara dentro de sus conclusiones sobre negociación colectiva de cada año", explica la vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas. De esta forma, dice, el documento adquiere "la entidad" que merece.
El texto especifica los puntos que debe seguir el protocolo contra el acoso sexual de cualquier empresa, desde una declaración de principios hasta los recursos humanos que deben ponerse a disposición. El sindicato apuesta porque estos casos sean tratados por una comisión de igualdad y no por los comités de seguridad y salud laboral (que gestionan el acoso laboral o mobbing), como suele suceder. "Necesitamos que se les dé un tratamiento más especializado", apunta Antoñanzas. El documento especifica: "En los casos en que estén unidos ambos tipos de acoso en un mismo procedimiento, se irán separando de forma progresiva".
Dos patas importantes: por un lado, que la empresa ponga en marcha "cauces de denuncia ágiles y rápidos" y también confidenciales; por otro, que deben establecerse "medidas cautelares" en función de la gravedad del caso que "en ningún caso perjudiquen a la supuesta víctima" ni suponga "trato de favor" a la persona de la que se sospecha. Y es que el sindicato critica que muchos casos terminan con el cambio de puesto de trabajo de la víctima sin que para el agresor tenga, en cambio, consecuencia alguna.
El documento habla de dos tipos de procedimientos, informales y formales, que tendrán que resolverse en, como máximo, siete y quince días, respectivamente. Durante esos procedimientos, explica el sindicato a sus delegados, hay que evitar que las víctimas "relaten los hechos varias veces" y hay que centrarse en "los hechos denunciados". Aún cuando intervengan testigos, la confidencial debe garantizarse "siempre".
El proceso debe siempre terminar con un informe de conclusiones y la comisión de igualdad hará seguimiento de cada caso. Las sanciones, eso sí, son potestad de la empresa.
UGT subraya que la representación legal de los trabajadores debe de participar de todo el proceso y que, de no ser así, el sindicato no firmará el protocolo contra el acoso sexual de esa empresa. Son las federaciones del sindicato las que negocian los convenios colectivos y, aunque cada una tenía sus guías o indicaciones sobre acoso sexual, no había hasta ahora un documento que unifica y guiará la acción de los delegados de todo el sindicato.
Resultado de imagen de acoso sexual en el trabajo ugt

Pocas denuncias

Las denuncias de acoso sexual apenas llegan a los juzgados y tampoco a la Inspección de Trabajo. Entre 2008 y 2015, la Inspección hizo 1.500 requerimientos a empresas relacionados con casos de acoso sexual laboral que involucraron a 2.484 trabajadoras, según datos recogidos por UGT. Las multas impuestas en esos siete años ascendieron a 237.748 euros. En el mismo periodo, solo 49 sentencias en las que los tribunales condenaron a un agresor por este delito

jueves, 26 de enero de 2017

FIRMA DE LOS CONTRATOS: copia básica

LA COPIA BÁSICA DEL CONTRATO Y 
LA REPRESENTACIÓN SINDICAL  

El artículo 8.3 del Estatuto de los Trabajadores, que regula la forma del contrato de trabajo, dispone:
  
 “a) El empresario entregará a la representación legal de los trabajadores una copia básica de todos los contratos que deban celebrarse por escrito, a excepción de los contratos de relación laboral especial de alta dirección sobre los que se establece el deber de notificación a la representación legal de los trabajadores.
  
 Con el fin de comprobar la adecuación del contenido del contrato a la legalidad vigente, esta copia básica contendrá todos los datos del contrato a excepción del número del documento nacional de identidad, el domicilio, el estado civil, y cualquier otro que, de acuerdo con la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, pudiera afectar a la intimidad personal.
  
 La copia básica se entregará por el empresario, en plazo no superior a diez días desde la formalización del contrato, a los representantes legales de los trabajadores, quienes la firmarán a efectos de acreditar que se ha producido la entrega.
  
 Posteriormente, dicha copia básica se enviará a la oficina de empleo. Cuando no exista representación legal de los trabajadores también deberá formalizarse copia básica y remitirse a la oficina de empleo.
  
 b) Los representantes de la Administración, así como los de las organizaciones sindicales y de las asociaciones empresariales, que tengan acceso a la copia básica de los contratos en virtud de su pertenencia a los órganos de participación institucional que reglamentariamente tengan tales facultades, observarán sigilo profesional, no pudiendo utilizar dicha documentación para fines distintos de los que motivaron su conocimiento.”
  
 Por tanto, como veis, el empresario, en el plazo de 10 días siguientes a la celebración de los contratos debe entregar una copia básica de este a los delegados de personal o comités de empresa, quienes deben firmar como garantía de su entrega.
  
 El incumplimiento de estas obligaciones se considera falta grave en materia laboral, y puede ser sancionada como tal.
  
 Así lo establece el artículo 15 del Real Decreto Legislativo 5/2000, de 4 de agosto, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social:
  



 “Son infracciones graves:
  
 1. No informar las empresas de selección de sus tareas al servicio público de empleo.
 2. El incumplimiento de las medidas de reserva, duración o preferencia en el empleo dictadas en virtud de lo dispuesto en el artículo 17, apartados 2 y 3, de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.
 3. El incumplimiento en materia de integración laboral de personas con discapacidad de la obligación legal de reserva de puestos de trabajo para personas con discapacidad, o de la aplicación de sus medidas alternativas de carácter excepcional.
 4. No notificar a los representantes legales de los trabajadores las contrataciones de duración determinada que se celebren, o no entregarles en plazo la copia básica de los contratos cuando exista dicha obligación
 (…)”
  
 Por tanto, como veis, la obligación de entrega de una copia básica del contrato, no puede ser sustituida por una relación de altas habidas en la empresa cada mes. Al fin y al cabo, la copia básica se creó únicamente con esta finalidad, por lo que no puede sustituirse por otro tipo de documento. A nuestro juicio, la cuestión es clara

lunes, 18 de enero de 2016

UGT EN EL SIGLO XXI

RELEVO SINDICAL

La sucesión de Cándido Méndez, o cómo meter a UGT en el s. XXI

Miguel Ángel Cilleros, José María Álvarez y Gustavo Santana se postulan para heredar su secretaría general.

Entidades financieras intervenidas, una reforma laboral que combatir, el paro por encima del 20%, la UGT tocada por escándalos de corrupción y enfrentada a suceder a su dirigente histórico. No era 2016, sino 1994, pero podría aplicarse típex a los titulares de entonces, a los nombres propios, a los casos y expedientes que preñaban los periódicos y sustituirlos por otros, poner Bankia donde diga Banesto, poner caso de los ERE o tarjetas blackdonde diga PSV (aunque el tamaño de las causas sea muy diferente), decir Cándido Méndez donde se hable de Nicolás Redondo, hablar del paro y la precariedad y las dificultades para combatirlos, y la plantilla serviría para sacar hoy mismo un periódico que cuente buena parte de lo que pasa en esta España.


Buena parte, no todo. La pieza que parece no caber en el puzle es precisamente el propio movimiento sindical, que aún con su capacidad de representación en sectores económicos tradicionales, busca ahora su hueco en la plaza para captar a los jóvenes porque en la cabecera de la manifestación ya no lo siguen como antaño.

El primer día de mayo es un día de descanso más que de reivindicación. Las huelgas generales (tres ha habido desde que empezaron los recortes y cambios legislativos en 2010) ya no paran reformas laborales (como se lograron frenar los cambios que pretendía Felipe González tras la huelga general de diciembre de 1988) y quizás por eso la sociedad ha hecho que la protesta y sus líderes se sienten hoy en el Congreso, el mismo Congreso del que la UGT se levantó en 1987, divorciada del que había sido su siamés político, al abandonar los escaños del PSOE en los que se sentó durante legislatura y media.

21 años, que se dice pronto. Es el tiempo que ha pasado al frente de la Unión General de Trabajadores Cándido Méndez. Cándido Méndez Rodríguez, hijo de Cándido Méndez Núñez, cabeza de una familia pacense adoptada por Jaén que estuvo en el núcleo duro de no más de una docena de personas que protagonizaron, al llegar la democracia, la revitalización del socialismo y del movimiento sindical cuando ambos (partido y sindicato) compartían en muchas ciudades sedes, dirigentes, pero, sobre todo, el sentimiento obrero en su ADN.

21 años se cumplirán en abril desde que el XXXVI Congreso Confederal de UGT nombrara a Cándido Méndez como secretario general del sindicato. Era el candidato oficial, el continuista de la labor de Nicolás Redondo, el que logró algo más del 75% de los apoyos tras retirar su candidatura Manuel Fernández “Lito”, el jefe del sector crítico, ese que tan complicada hizo la vida de Méndez en su primer año al frente de la agrupación y a punto estuvo de truncar su andadura que luego se ha probado tan longeva. Nunca más tuvo oponente, ni siquiera en este, su último mandato, iniciado en 2013. Ni siquiera con la crisis. Se va porque ya no quedaba otra.
Cándido Méndez, el adolescente que escuchaba a su padre sintonizar Radio París y la BBC, saltando la censura del franquismo (según desvela el libroTestimonios sobre la Transición en Jaén), el hombre que vivió en su casa reuniones decisivas para la recuperación del PSOE y la UGT en los setenta, a las que asistían Alfonso Guerra o Guillermo Galeote; el militante socialista que se sentó en el Congreso (la primera vez, luego obtendría escaño propio) en sustitución de Miguel Boyer, hoy ya fallecido.

Méndez, el sindicalista con carrera de ingeniero técnico químico; el negociador, que nada más llegar a la secretaría general del sindicato recuperó el diálogo roto con la patronal CEOE, logrando la derogación de las ordenanzas laborales y su sustitución por los convenios sectoriales o el primer Acuerdo para la Estabilidad del Empleo y la Negociación Colectiva (1997); Méndez, el que se agarró del brazo de Comisiones Obreras dos pasos después de haber soltado el del PSOE, disparando la potencia del movimiento sindical, y se sentó con José María Aznar (en su primera legislatura) para establecer formalmente las bases del diálogo social, se va.

Se va diciendo que UGT necesita mucho más que un remozado, que hay que sanear, hacer cambios profundos que cambien el sentimiento de la sociedad hacia el sindicato. Cambios que él deja iniciados quizás tarde, se verá, como el adelgazamiento de la organización (pasará a estar formada por tres federaciones sectoriales en lugar de las siete que tuvo) y la búsqueda de representación y presencia en el ejército de pymes y autónomos que hoy forman el esquema empresarial mayoritario en el país.

Se va con el dolor de sentir que el sindicato es señalado como parte de la casta por quienes hoy quieren acaparar todo el protagonismo de la representación de los trabajadores. Difícil armar una defensa férrea contra ese discurso cuando en tus filas han echado mano de tarjetas opacas al Fisco (las black) mientras daban el visto bueno a los desmanes que tumbaron las cajas de ahorros y todo ello en nombre del sindicato.

Difícil cuando se conoce que uno de los tuyos, un histórico como el dirigente de SOMA-UGT José Ángel Fernández Villa se acogió a la amnistía fiscal de Cristóbal Montoro para aflorar 1,4 millones de euros que había despistado durante años. Muy difícil.

TRES HOMBRES Y UN DESTINO

El sillón que deja Méndez tiene ya tres candidatos que han hecho oficial que están dispuestos a ocuparlo, a emprender la labor de traerse a la UGT al siglo XXI y ver si resiste el viaje. EL ESPAÑOL ha hablado con los tres de su carrera sindical, de sus ventajas y desventajas como candidatos, de sus intenciones al frente del sindicato.

Miguel Ángel Cilleros, salmantino amante del deporte que lo ha practicado hasta que alguna operación quirúrgica le aconsejó limitarse al ejercicio en la piscina y que ahora reconoce irónico que ha cambiado los campos por acaparar el mando de la tele en casa, es el líder del sector del transporte y está considerado como el candidato continuista, el delfín de Cándido Méndez. Ese puede ser su talón de Aquiles, si se quiere mostrar a la sociedad un cambio de calado, o su fortaleza para lograr los apoyos necesarios.

A él no le suena bien esa visión, “no me considero el candidato oficial”, comenta, ni que otros candidatos se muestren alejados de lo que se ha hecho hasta ahora, “porque las decisiones las hemos tomado por amplia mayoría”, comenta. “No tiene sentido que otros candidatos vengan a desprestigiar ahora al secretario general llevando como llevan un montón de años en la organización”.
Resta importancia sin embargo a la etiqueta que le han colgado porque, dice, “si eso es todo lo que tienen que criticar de mí, perfecto”. Reconoce, eso sí, que informa “a Cándido de todos los pasos que estoy dando, porque él es aún el secretario general y me parece que eso es lo honesto”.

Su vida sindical parte en 1989, como cargo sindical en un taller de Renfe, puesto de trabajo que aún mantiene y donde hizo la presentación de su candidatura el pasado 16 de diciembre. En 1994 dio el salto al equipo del sindicato en el sector ferroviario estatal y en 1998, tras un par de años ya con cargo orgánico, pasó a ser el máximo responsable del Área de Organización del Sector Ferroviario.
Desde 2002 es el secretario general de la Federación de Transportes, Comunicaciones y Mar. Como hito propio, señala haber estado en el momento en que “se consiguió marcar como criterio la intermodalidad” en el sector sindical del transporte, frente a los bandos que se enfrentaban de forma histórica (aéreo, ferroviario…) y haber firmado los convenios iniciales de varias compañías del sector.
Si alcanza la secretaría general, sus prioridades serán “definir una organización que vuelva a ser referente de puertas afuera, que participe en la vida del conjunto de los trabajadores no sólo en el ámbito laboral sino de las mejoras sociales, sin caer en el error de transiciones internas movidas por la dudas sobre el sindicato.

“Tenemos que tener una organización que nos permita atraer no sólo a nuestros afiliados sino a trabajadoras y trabajadores de los colectivos más desfavorecidos, los jóvenes, las mujeres, los desempleados con más edad”. Lo siguiente, “desarrollar los criterios que se definan en el XXXXII Congreso Confederal”, el que se celebrará entre los próximos 9 a 12 de marzo y del que saldrá el nuevo secretario general.

A Cilleros no le gusta nada que “se cargue la responsabilidad de los casos ocurridos a las organizaciones sindicales. Han sido las personas, aunque no hayamos estado acertados a la hora de controlar”. Mucho menos le gusta que se focalice toda la responsabilidad en Cándido Méndez. “La organización en la que milito y me gustaría dirigir desde marzo tiene la fortaleza de ser una organización plural, pero eso significa también que cada organismo tiene su responsabilidad y cada uno tiene que asumirla”.

Pondrá como objetivo, al igual que el resto de candidatos, la derogación de las dos últimas reformas laborales, la de Rajoy pero también la de Zapatero, “derogación que tiene que ir acompañada por la reposición de los derechos existentes antes de las reformas, no por reformas nuevas”, así como la de la Ley de Seguridad Ciudadana. “Tenemos más de 300 sindicalistas encausados por defender los intereses de sus compañeros trabajadores”, recuerda.
Reconoce que hay que innovar en la lucha sindical porque “la propia dinámica laboral ha cambiado. Hoy hay mucho teletrabajo, mucho trabajo individualizado, profesionalizado, los grandes sectores ya no existen. Hay otro modelo productivo y hay que lograr llegar al trabajador dentro de ese modelo”.

José María Álvarez, Jose (sin tilde) en su tierra asturiana (una vez llamaron a casa de su madre y preguntaron por Josep María y la mujer dijo que se habían equivocado), Josep María en Cataluña, donde es el líder de la UGT, y Pepe en el movimiento sindical desde que Pascual Maragall lo llamó así en una rueda de prensa, es el candidato más veterano.

Se afilió a la UGT en abril de 1976, un año después de irse a trabajar a Cataluña, y vivió su afiliación con todo el nivel de militancia que exigía la conformación del movimiento sindical tras la dictadura. Compartió sede con el PSOE en la Ronda San Pere de Barcelona un breve tiempo, luego se encargó en el nuevo local de todo lo que hiciera falta, como todos entonces. De barrer, de hacer fotocopias, de inscribir nuevos afiliados y de negociar convenios cuando todo el protagonismo lo tenía el sindicato vertical.

Trabajador en la empresa del INI Maquinista Terrestre y Marítima, encargado de pasar al hierro los planos de la fabricación de las calderas, se convirtió en secretario general de UGT Cataluña en 1990. Su andadura en el sindicato pasa por todos los hitos de los trabajadores en la democracia, incluida la jornada de 40 horas que firmó Almunia como ministro pero que ya habían logrado previamente en un número creciente de empresas hasta que se convirtió en una demanda social.


Como hito propio apunta haber logrado los apoyos políticos, incluido el de CiU, que permitieron la aprobación en el Congreso a comienzos de este siglo de la normativa que equiparaba los sueldos de los trabajadores contratados a través de una ETT con los que ocupaban la misma labor y estaban contratados directamente por la empresa.
En sus prioridades si alcanza la secretaría general, “que sepamos qué tenemos, dónde vamos a invertirlo y cuál es la relación que vamos a mantener con las administraciones públicas. Tenemos que hacer un uso muy austero de los recursos de los afiliados y las afiliadas y conseguir que nuestros delegados no tengan que dedicar ni un segundo a hablar de la estructura del sindicato sino a la defensa de los trabajadores”.

Quiere además que se establezca por norma “la incompatibilidad entre ser secretario general del sindicato y estar sentado en consejos de administración”. Reconoce que el sindicato “no estaba preparado para vivir situaciones como la de Caja Madrid”, que considera que hay que cambiar por norma. “Tenemos que tener un código ético claro” (el Congreso de marzo debe desarrollar el reglamento del código que definió el Congreso anterior).

También quiere retomar los lazos con la política. “El sindicato debe salir de la situación en la que está. Nos tenemos que plantear cómo hacer una gran alianza con la mayoría de izquierdas que hay en el Congreso. Queremos que se derogue tanto la reforma laboral del PSOE como la del PP pero si no, al menos hay que quitar los aspectos que han introducido contra la negociación colectiva, la resolución de los expedientes de regulación de empleo, etc. Este país no va a ningún sitio con la rebaja salarial y la desregulación. Lo que tiene que hacer es invertir en I+D o nos pareceremos cada vez más a Marruecos y cada vez menos a Alemania”.

Su debilidad, dada la situación política actual, puede ser el haberse significado en defensa del derecho a decidir en Cataluña iniciado por el movimiento independentista. “Yo soy como soy”, comenta cuando se le pregunta por este aspecto. “La gente del sindicato me conoce bien porque llevo muchos años en el comité confederal y creo que yo opino algo que dice el 80% de los ciudadanos catalanes, según las encuestas. Que España tiene que solventar el encaje de los diferentes territorios y eso se hace con diálogo, entendimiento y acuerdo. Tenemos una oportunidad histórica. Ahora bien, no me voy a la secretaría general de UGT para proclamar la independencia de Cataluña”, dice con ironía.



Gustavo Santana,
el tercer candidato, es el más joven, el único que ha vivido situaciones como los contratos de obra abonados por horas por una ETT cuando aún no tenía 20 años. Desde diciembre de 1998, cuando contaba 21 años de edad, trabaja como interino de educador infantil en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, en Canarias, donde ha seguido la senda de su madre, también trabajadora del Ayuntamiento y delegada sindical en el mismo.

“De casta le viene al galgo”, dice. Tiene dos hijas con menos de cinco años de edad y la disposición, hablada con la familia, de trasladarse todos a Madrid si es elegido secretario general del sindicato. Ha publicado un libro, En el imperio del miedo, con Canarias-ebook, una editorial que logra los fondos para publicar a través de micromecenazgo (crowdfunding). Un libro que mezcla poesía y ensayo para “hablar de economía, política y sindicalismo y de cómo la crisis ha servido para meter el miedo en el cuerpo de los trabajadores. Un libro en el que invito a combatir ese miedo con otras emociones que son mucho más poderosas”.

En sus años al frente del movimiento en San Bartolomé, logró que el convenio colectivo del ayuntamiento incluyese cláusulas para proteger al personal en caso de externalización de servicios, lo que en su opinión sirvió precisamente para que no se externalizasen. Ya al frente de UGT Canarias, logró la aprobación de la Ley Canaria de Participación Institucional de las Organizaciones Sindicales.

Quiere cambiar el sindicato, aumentar la democracia interna, reducir el número de avales para ser candidato (ahora está establecido en el 25% de los 601 delegados nacionales, una cifra que los tres candidatos deberán alcanzar en la ronda de contactos que inician ahora). Considera que “el relevo generacional” en el sindicato “es determinante en el momento actual”. Y quiere incidir “muchísimo en la formación sindical, enseñar a los trabajadores a responder en los centros de trabajo ante violaciones de los derechos laborales o incluso a cómo actuar si lo que ocurre es que la empresa atraviese por una crisis económica”.

Quiere instalar el diálogo social con el próximo gobierno y que derogue las dos últimas reformas laborales y “fortalecer la negociación colectiva, que debe ser la fuente de redistribución de la riqueza”. También quiere que se apruebe ya una retribución a parados de larga duración. Se considera corresponsable de la limitación a tres mandatos del cargo de secretario general, que fue defendida en el último Congreso por UGT Canarias, UGT Euskadi y UGT Comunidad Valenciana.


ACCESO ARTICULO